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La Llorona

Posteo Por admin . Categoria Fantasmas, Leyendas Urbanas, Mitos y Leyendas | 4 Comentarios

Este espectro es originario de México, pero también se propago por toda América. La llorona es un alma en pena que en alguna tragedia perdió a sus hijos y vaga emitiendo un llanto escalofriante. En muchos países de habla hispana se propago la leyenda y casi siempre son los mismos hechos por lo cual sufre esta alma.

Algunas historias sobre La Llorona:

En Argentina  se dice que la Llorona es una mujer que mató a su hijo ahogándolo en un río. Suele aparecerse con una túnica negra, con su hijo muerto en brazos, lamentándose y llorando, gritando “mi hijo, mi hijo”. Quien la ve o la escucha puede llegar a volverse loco. Con sus lamentos puede llegar a espantar al más valiente y paralizarlo en un segundo.

En Chile la leyenda de la Llorona también es importante. Al igual que la Calchona, la Viuda y la Condená, es uno de los personajes femeninos más característicos del folklore y la mitología chilena. La leyenda es conocida desde Arica hasta Chiloé, en la zona meridional de Chile.

Encontramos algunas versiones muy semejantes a la leyenda mexicana y otras peculiares del folklore chileno. En cualquier caso, se trata siempre del espectro de una mujer que emite un gemido lastimero mientras busca a sus hijos.

En la versión distintiva de la tradición chilena, la Llorona se llama la Pucullén. Se dice que llora eternamente porque le quitaron a su hijo de sus brazos a muy corta edad. Es una presencia fantasmal vestida de blanco, a la que sólo puede ver la gente que está cercana a la muerte, algunas personas con habilidades especiales (como las Machis o los Calcus) y los animales que tienen los sentidos más agudos, entre ellos los perros, que lanzan lastimeros aullidos cuando perciben su presencia.

La Pucullén es una guía de los muertos, que indica con sus pasos y llantos el camino que debe recorrer el muerto para dirigirse desde su morada terrenal hacia el más allá. Se dice que llora como plañidera por todos los familiares del difunto, para que todos ellos se consuelen pronto de la pérdida; además, evita que el espíritu del muerto decida acudir a penarlos, disconforme con las pocas lágrimas y manifestaciones de pesar de sus parientes. Algunos cuentan que si uno se frota los ojos con lágrimas de perro, podrá verla; pero si el corazón del que observa no es firme, la imagen será espantosa.

Con sus abundantes lágrimas, que forman un charco cristalino, la Pucullén señala el sitio preciso en el campo santo donde debe abrirse la fosa para depositar el féretro. Se dice que si esto sucede, debe utilizarse toda la tierra necesaria para cubrir por completo el féretro, pues en caso contrario antes de un año morirá un familiar del difunto.

Como castigo por el descuido que la llevó a perder a sus hijos, roba los hijos de otras madres, confundiéndolos con los suyos.

Este hecho ocurrió en el puente Lingue, Litueche.

Era un día de lluvia torrencial y el puente tenía mucha corriente, siendo muy peligrosa.

Un señor observaba lo que pasaba con normalidad, cuando vio a una mujer con un bebe en los brazos. Ella muy afligida por la lluvia se apoyo en el palo del puente, grito y grito, confundiéndose con los llantos del niño. Después el bebe desapareció entre las aguas y la mujer se lanzo al agua muriéndose ahogada con su bebe, pero ella no lo encontró.

Años más tarde cada vez que llueve la mujer se escucha llorar con todas sus fuerzas, sin recibir consuelo.

Se dice que cuando ella encuentre a su hijo calmaran los llantos de la desolada mujer.

En Ecuador esta es una leyenda muy conocida junto a la leyenda de la dama tapada, en este caso la llorona se trata de una mujer cuyo esposo la abandona junto a su bebé, ella enloquece y ahoga al bebé en el río, pero se arrepiente y lo busca, al encontrarlo ya estaba muerto y sin uno de sus dedos, el meñique, entonces se suicida y su alma vaga cortando el dedo meñique de quien se le aparezca. Sin embargo, también existe la versión más conocida, en la que ahoga a su bebé y ahora llora buscándolo sin descanso. Estas historias son muy creídas por los campesinos ya que en los campos ecuatorianos y tal vez en los campos de muchos países se escuchan a menudo historias con hechos sobrenaturales.

En Colombia : Junto a la Patasola y la Tunda, La llorona también es una leyenda muy conocida en Colombia. Según la versión de la leyenda en la tradición colombiana, la Llorona es un espectro errante que recorre los valles y montañas, cerca de los ríos y lagunas, vestida con una bata variopinta que la cubre hasta los talones. Tiene el cabello largo y rizado, de color plateado, negro y dorado, y en él se posan grillos, luciérnagas, cocuyos y mariposas. Su rostro es una calavera aterradora, y en las cuencas de sus ojos giran dos bolas incandescentes. De su nariz cuelga un cordón umbilical y con sus enormes dientes muerde el tallo de una rosa roja. Las mangas de la batola le llegan hasta sus muñecas y con sus manos grandes, huesudas y ensangrentadas, arrulla a un feto muerto.

Al gemir, la Llorona derrama lágrimas de sangre sobre la mortaja azul de la criatura, que conserva una expresión angelical y con sus ojos parece acusar a la madre que le quitó la vida. Sobre la cabeza de la llorona está parado un cuervo, pájaro asociado a los muertos, la desgracia y el infortunio, y de sus huesos emergen larvas, gusanos, cucarachas y ratas.

Costa Rica: La Llorona es el personaje legendario más famoso de Costa Rica, junto con el Cadejos y la Cegua. Era una muchacha, la más bonita del pueblo, quien también era la más cuidada por todos, si se le veía con un novio lo agarraban a pedradas por miedo que le rompiera el corazón o la hiciera quedar embarazada. Un día, el muchacho más rico del lugar, llegó a pedir que fuera su novia, y ella dijo que no. El muchacho se la llevó y la violó. Ella quedó embarazada y su madre le dijo que se fuera de la casa o mancharía su reputación (la de la madre) entonces ella no quiso. La madre dijo que estaría bien siempre y cuando vendieran al bebe, la ‘llorona’ no accedió, y ella y su madre elaboraron un plan. Así que se escondió y al tener el bebé lo envolvió en cobijas, lo puso en una canasta y dejó que el río se lo llevará. Al darse cuenta lo que había hecho se tiró al río ella también y se ahogó en busca de su hijo, al que nunca encontró. Y las noches de luna llena se oían sus llantos al lado de todos los ríos y rara vez al lado del mar, pensando que estaría ahí su bebé

Antecedentes históricos: la caída de Tenochtitlán

El imperio mexica dominó durante siglos el área de México. Según la leyenda, los fundadores del mismo partieron guiados por una profecía que afirmaba que los dioses les enseñarían dónde debían asentarse mediante una señal: un águila devorando una serpiente, de pie sobre un nopal en medio de un lago. Cuando llegaron a donde actualmente está la Ciudad de México, Distrito Federal, vieron el signo en medio de una amplia laguna. Sobre sus aguas erigieron la vasta ciudad de Tenochtitlán.

Con los años, los españoles llegaron a tierras mexicanas. Comandados por Hernán Cortés, tomaron la ciudad de Tenochtitlán, la redujeron a ruinas y asesinaron a los emperadores Moctezuma y Cuauhtémoc.

Los conquistadores españoles fundaron sobre la desolación la actual Ciudad de México.

El lamento del espíritu

En el México colonial, cada noche las campanas del templo católico marcaban el toque de queda sobre las once de la noche. Pasada esa hora, comenzaban a oírse llantos y gritos angustiosos, emitidos por una mujer sobrenatural que recorría de madrugada la colonia española y desaparecía misteriosamente antes del alba.

Después de que el suceso se repitiera por varias noches, los vecinos comenzaron a preguntarse quién sería esa mujer y qué pena la ahogaría. Asomándose a las ventanas, o saliendo bravamente a su encuentro, distinguieron a una mujer vestida de blanco, oculta tras un velo, flaca y macilenta, que se arrodillaba mirando a Oriente en la Plaza Mayor. Al ver que la seguían, se desvaneció entre la bruma junto al Lago de Texcoco.

Otros dicen haberla oído en otros lugares del país.

¿Quién era y por qué lloraba?

La Malinche traduce la lengua de los mexicas a Cortés. Lienzo Tlaxcala Siglo XV

Se formularon diversas teorías sobre la fantasmagórica desconocida, a la que el pueblo, por su perpetua aflicción, comenzó a llamar la Llorona. Se decía que era una mujer indígena, enamorada de un caballero español o criollo, con quien tuvo tres niños. Sin embargo, él no formalizó su relación: se limitaba a visitarla y evitaba casarse con ella. Tiempo después, el hombre se casó con una mujer española, pues tal enlace le resultaba más conveniente. Al enterarse, la Llorona enloqueció de dolor y ahogó a sus tres hijos en el río. Después, al ver lo que había hecho, se suicidó. Desde entonces, su fantasma pena y se la oye gritar “¡Ay, mis hijos!” (O bien, emitir un gemido mudo). Suele hallársela en el río, recorriendo en el lugar donde murieron sus hijos y ella se quitó la vida.

Algunos ponen la leyenda en relación con la creencia totonaca en las Cihuateteo, mujeres muertas en el parto, a las que se consideraba diosas.

Estra entrada Fue Posteada el Jueves, julio 1st, 2010 at 4:17 Categoria Fantasmas, Leyendas Urbanas, Mitos y Leyendas. Puedes seguirnos al Feed RSS 2.0 feed. Tu puedes Dejar una Respuesta, o trackback Desde tu sitio.

4 Responses to “La Llorona”

  1. rodrigo on julio 3rd, 2012 at 12:09

    agantee la LLorona

  2. lucia on agosto 5th, 2014 at 17:02

    muy bueno

  3. Erika on abril 29th, 2015 at 15:07

    Esta Muy Bien Solo QUe No Entendi Bien La Version Argentina

  4. La Llorona | Misterios, conpiraciones y accidentes on abril 30th, 2015 at 9:00

    […] La Llorona. […]

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